San Alberto Magno y su devoción Mariana
No cabe duda de que San Alberto Magno era un intelectual fuera de lo común. Sin embargo, eso no lo eximió de las debilidades y fragilidades de todo ser humano. Se cuenta que en 1278, mientras daba clases, le falló súbitamente la memoria y perdió por unos momentos la agudeza del entendimiento. Una vez recuperado, el santo volvió sobre un episodio de su juventud. Contó a sus alumnos que, de joven, le costaban los estudios y una noche, desesperanzado, intentó huir del colegio donde estudiaba. En su intento por abandonar el lugar, llegó a la parte superior de unas escaleras, cuando divisó, colgada en la pared, una imagen de la Virgen María que le dijo: «Alberto, ¿por qué en vez de huir del colegio, no me rezas a mí que soy ‘Causa de la Sabiduría’? Si me tienes fe y confianza, yo te daré una memoria prodigiosa. Y para que sepas que sí fui yo quien te la concedí, cuando ya te vayas a morir, olvidarás todo lo que sabías». Aquello sucedió como la Virgen le dijo. (Fuente: ACI Prensa)
La Orden de los Predicadores entre sus Testimonios de espiritualidad dominicana cuenta con un texto titulado “Privilegio según el cual la Bienaventurada Virgen es llamada Estrella del Mar” escrito por San Alberto Magno. Este texto es una expresión del cariño y devoción que este santo tenía hacia a la Virgen María, aquí compartimos un fragmento:
«La naturaleza propia de las cosas espirituales es ser luz; en consecuencia, en sentido propio puede asemejarse a la de las estrellas por su brillo. De allí que la bienaventurada Virgen se denomine Estrella del Mar.
Esta estrella es la más alta y la última de la Osa Menor: nada conviene mejora la que ocupa la más alta dignidad y es la última en humildad. Esta estrella atrae al hierro; la Virgen, por su infinita misericordia, atrae hacia el cielo a los pecadores empedernidos. La estrella guía a los navegantes y Ella conduce al puerto de salvación a todos los náufragos. La estrella se coloca contra el viento norte y Ella esta siempre inclinada hacia los pecadores. De lo que precede resulta claro que muchas de las propiedades de esta estrella convienen tan sólo a la Virgen, y por esa se la denomina estrella del mar. Hay otras propiedades de esta estrella que se ajustan tan solo a Ella.» (Continuar leyendo)
San Alberto Magno y la Ciencia
El Papa Benedicto XVI, inició la Audiencia General del 24 de marzo de 2010, en la Plaza San Pedro, refiriéndose a San Alberto Magno: El título de «grande» (magnus), con el que pasó a la historia, indica la vastedad y la profundidad de su doctrina, que unió a la santidad de vida. Ya sus contemporáneos no dudaban en atribuirle títulos excelentes; un discípulo suyo, Ulrico de Estrasburgo, lo definió «asombro y milagro de nuestra época».
Ciertamente, los métodos científicos adoptados por san Alberto Magno no son los que se consolidaron en los siglos posteriores. Su método consistía simplemente en la observación, en la descripción y en la clasificación de los fenómenos estudiados, pero de este modo abrió la puerta a trabajos futuros.
Sigue teniendo mucho que enseñarnos. San Alberto muestra sobre todo que entre fe y ciencia no existe oposición, pese a algunos episodios de incomprensión que han tenido lugar en la historia. Un hombre de fe y de oración, como era san Alberto Magno, puede cultivar serenamente el estudio de las ciencias naturales y avanzar en el conocimiento del micro y del macrocosmos, descubriendo las leyes propias de la materia, porque todo esto concurre a alimentar la sed de Dios y el amor a él.
¡Cuántos científicos, siguiendo los pasos de san Alberto Magno, han llevado adelante sus investigaciones movidos por asombro y gratitud frente al mundo que, a sus ojos de estudiosos y creyentes, se presentaba y se presenta como la obra buena de un Creador sabio y amoroso! El estudio científico se transforma en un himno de alabanza.
San Alberto Magno nos recuerda que entre ciencia y fe existe amistad, y que los hombres de ciencia pueden recorrer, mediante su vocación al estudio de la naturaleza, un auténtico y fascinante camino de santidad. (Leer documento completo)
San Alberto Magno, según la Orden de los Predicadores «Dominicos»
Todo hombre es creado por un acto de amor personal de Dios con un destino plenamente diseñado. Para llevarlo a cabo el Creador dota a cada uno de todos los dones de naturaleza y de gracia necesarios. San Alberto realizó plenamente el suyo, hasta el punto de ser considerado como uno de los grandes genios de Occidente, y un santo de gran utilidad a la Iglesia y a la humanidad. De ahí el apelativo de Magno (Grande), que tan sólo él ha merecido en el campo del conocimiento. (Leer más en la web oficial de la O.P.)
San Alberto Magno ¿precursor en la Inteligencia Artificial?
A nuestro Santo Patrono se le han atribuido a lo largo de la historia multitud de obras tanto de carácter mágico como de creación de seres artificiales. En concreto dos, una de las llamadas “cabezas parlantes” y de un autómata de hierro que le servía como mayordomo y en el que trabajó treinta años de su vida, el cual era capaz de andar, abrir la puerta y saludar a los visitantes, aunque otros autores afirman que además podía hacer más tareas caseras. Otra versión (que también se cuenta en la historia de la cabeza parlante) narra que Tomás de Aquino, discípulo suyo, al ver aquellos inventos, decidió destruirlos, para proteger a su Maestro, ya que por esas épocas podría decirse que el mal había influido en sus creaciones. (Fuente: Wikipedia)
Otras fuentes de consulta:
https://www.vaticannews.va/es/santos/11/15/s–alberto-magno–obispo-y-doctor-de-la-iglesia–dominico.html
https://fielesadios.org/milagros-san-alberto-magno/
https://www.aciprensa.com/recurso/4367/biografia-de-san-alberto-magno
https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Alberto_Magno
https://www.aciprensa.com/recurso/4366/san-alberto-magno