Esta celebración, también conocida como «Fiesta de Cristo Rey», cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios.
Se celebra cada domingo XXXIV del Tiempo Ordinario. Dice el Evangelio: «Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad» (Jn 18, 36-37).
La Iglesia Católica concluye el Año Litúrgico recordando al mundo entero que nada -persona o ley humana- está por encima de Dios. Cristo es Señor del tiempo y de la historia, como es Señor de todo lo creado.
🙏A ti, Jesús, que pasaste por la Tierra para decirnos que REINAR ES PODER SERVIR Y NO SERVIRSE DEL PODER. Que viniste para ayudar al hombre y bajar hasta él, morir con él y por él, mostrándonos el camino hacia Dios.
¡VENGA TU REINO, SEÑOR!
¡VIVA CRISTO REY!